La investigadora líder Rosebud Roberts y colegas observaron a 1.450
personas del Condado de Olmsted, en Minnesota, que tenían entre 70 y 89 años de
edad y que estaban libres de demencia en octubre de 2004. Unos tres años y
medio más tarde, 296 sufrían de deterioro leve.
Los nuevos casos de deterioro cognitivo leve fueron constantemente más
frecuentes entre los hombres, excepto en el grupo de 85 a 89 años de edad. En
general, el riesgo fue 40% más elevado entre los hombres.
Tener una educación de secundaria o inferior también se relacionó con
un mayor riesgo, y el estudio halló que la combinación de ser hombre y carecer
de educación universitaria conllevaba un "riesgo inesperadamente
alto" de deterioro sin pérdida de memoria.
Las personas actualmente casadas estaban en menor riesgo de deterioro
cognitivo leve que los viudos, divorciados o solteros.
"Una de cada 16 personas de este grupo de edad desarrolla la
afección en un año dado", señaló Roberts, profesora de epidemiología de la
Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. "Hay un gran aumento en el número de
personas de la generación de la postguerra que están llegando a los 65 y más,
así que esto tendrá un impacto tremendo".
Bill Thies, director médico y científico de la Asociación del Alzheimer
(Alzheimer's Association), comentó sobre el estudio.
"Se trata de una observación interesante de que el deterioro
cognitivo es un poco más común en los hombres que en las mujeres", dijo.
"No está claro qué significa, o incluso si es universal. Ciertamente,
estudios mucho más pequeños no lo han reportado antes. Quizás lo hallaron
porque su estudio es grande".
Roberts dijo que la diferencia podría deberse al momento en que ocurren
los factores de riesgo de la demencia. "Enfermedades como la obesidad, la
diabetes y la hipertensión podrían ocurrir a una edad más temprana en los
hombres que en las mujeres", planteó. Los estudios futuros deben explorar
los factores de riesgo por separado en hombres y mujeres, aconsejaron los
autores del estudio.
Según la Asociación del Alzheimer, todo el que desarrolla el trastorno
cerebral relacionado con la edad experimenta una etapa de deterioro mínimo.
"Las personas con deterioro cognitivo leve experimentan un declive en la
memoria, el razonamiento o la percepción visual que es mensurable y notable
para ellos mismos y para los demás, pero no suficientemente grave para ser
diagnosticado con Alzheimer u otra demencia", asegura la asociación.
Sin embargo, no todo el que sufre de deterioro cognitivo leve
desarrolla Alzheimer.
Para el estudio, los participantes se reunieron con enfermeras y
médicos y tomaron pruebas a intervalos de 15 meses para medir la memoria, la
función ejecutiva, las habilidades visuales y espaciales, los síntomas de
demencia y el estado neurológico, psicológico y mental. En cada intervalo, un
panel de examinadores realizó una nueva evaluación sobre el estatus cognitivo
de los participantes.
Los hallazgos del estudio aparecen en la revista Neurology.
Alrededor del 88% de los participantes del estudio que desarrollaron
deterioro cognitivo leve cada año siguieron sufriendo de la afección o
avanzaron a demencia en toda regla. Los demás se revirtieron a la normalidad
cuando fueron evaluados más tarde, pero se trató de casos marginales, apuntó
Roberts.
La mayoría de los participantes tenían ancestros europeos, y los
investigadores apuntaron que los hallazgos podrían ser distintos para otros
grupos étnicos.
Thies apuntó que le sorprendió el alto porcentaje de personas que
vivían en la comunidad con deterioro cognitivo que les causaba dificultades.
"El problema es incluso más abarcador que la enfermedad de Alzheimer, y la
importancia de hallar fármacos para el deterioro cognitivo es incluso más alta
de lo que pensábamos", dijo.
Sentirse que uno está "chocheando" de vez en cuando, por
ejemplo olvidar el nombre de un conocido, no significa que se sufra de
deterioro cognitivo leve, explicó Roberts.
Se hace más significativo "si el individuo nota que sucede con más
frecuencia, que afecta otros aspectos de su vida", apuntó. "Tienen
problemas para balancear la chequera o para recordar los nombres de personas
que conocen bien, como sus sobrinos o nietos, por ejemplo".
Reconocer si simplemente se sufre de falta de memoria o de una señal de
advertencia del deterioro no siempre es fácil, dijo Thies.
Perder las llaves del coche un día es un evento trivial y normal, y la
diferencia entre eso y "la primera vez en que se trata de un evento
patológico es completamente indistinguible", planteó. "Hay un momento
en que claramente se puede solapar".
