En 30 años se duplicará la cantidad de personas con enfermedades
neurológicas, (Enfermedad de Alzheimer,
Enfermedad de Parkinson, Esclerosis múltiple, Esclerosis Lateral Amiotrófica,
entre otras), debido a la mayor expectativa de vida y a los avances de la
ciencia y la técnica que ofrecen mejores medicamentos y tratamientos alargando
la vida de los pacientes. Según la OMS, cada año mueren alrededor de 370.000
personas en los países desarrollados por Alzheimer y otras demencias representando
el 4,1% de las defunciones.
Y si se considera todos los desórdenes mentales y neurólogicos a nivel
mundial representan el 1% de los fallecimientos y cerca del 11% de la carga de
morbilidad, cifra que se estima llegará a 14,7% hacia 2020.
A este panorama, que preocupa en todo el mundo por el impacto que
tendrá en los costos de los sistemas de Salud, hay que sumar el incremento de
enfermedades que pueden producir incapacidad y ocasionan gran impacto en la
calidad de vida del paciente y su familia (mayor ocurrencia de Accidente
Cerebro Vascular-ACV, lesiones cerebrales traumáticas, por ejemplo) , lo que
hará que cada vez sean más los pacientes con algún tipo de trastorno motor y/o
sensorial, con necesidad de una rehabilitación integral para buscar su reinserción
en la sociedad.
Dentro de esta problemática se encuentra la espasticidad, un signo que
está presente en muchas de las enfermedades mencionadas anteriormente y en la
que se está avanzando a paso firme para mejorar las opciones terapéuticas. La
espasticidad es provocada por un trastorno motor del sistema nervioso donde
algunos músculos se contraen en forma constante, lo que genera rigidez,
tensión, dolor y acortamiento de los músculos y tendones. Este estado, que
puede variar desde una leve rigidez hasta graves e incontrolables espasmos
musculares, afecta la movilidad y otras funciones como el habla o la deglución.
Está causada normalmente por daños en alguna zona del cerebro o de la médula
espinal que controlan la musculatura voluntaria. Se puede ver también, luego de
un traumatismo de cráneo o médula, o un accidente cerebrovascular, en la
parálisis cerebral infantil y muchas otras patologías más.
Recientemente se realizó un “Consenso Latinoamericano sobre el Manejo
de la espasticidad en el adulto” en el que fisiatras, neurólogos, kinesiólogos,
terapistas ocupacionales, psicólogos y fonoaudiólogos de Latinoamérica
definieron los principales lineamientos para el abordaje de la rehabilitación
de esta afección, hasta hoy sin el adecuado nivel de tratamiento por
desconocimiento del paciente o falta de acceso a la cobertura médica.
La experiencia viene confirmando que los pacientes mejoran
sensiblemente cuando la rehabilitación comienza en el momento agudo del
episodio y cuando se aborda
interdisciplinariamente y con un trabajo en equipo coordinado entre los
especialistas lo que aporta una mirada integral y superadora de cada una en
particular. Además, existen nuevas técnicas y abordajes para el tratamiento no
farmacológico además de la kinesiología convencional, como son la
rehabilitación cognitiva de las alteraciones de la memoria, de la toma de decisiones y de los
trastornos visuo-espaciales; musicoterapia; taller de canto; terapia
ocupacional, entre otros. Es también vital la ayuda y soporte al grupo familiar
con charlas y talleres especialmente diseñados para los cuidadores.
Entre los tratamientos hay fármacos que se dan por vía oral: son
medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central como el baclofeno,
las benzodiazepinas y la tizanidina, y productos como el fenol y la toxina
botulínica que se utilizan para mejorar problemas focales.
La rehabilitación es un derecho de todos los ciudadanos y mejorar la
accesibilidad y eficacia de los tratamientos, una responsabilidad de la
comunidad médica.
Dra. Anabel Chade
Jefa de Neurología y Clínica de
Parkinson y Enfermedades Relacionadas de INECO.
Dra. Silvia Susana García
Jefa de la Clínica de Control Motor y
Distonía INECO y miembro del Consenso Latinoamericano sobre el manejo de la espasticidad
en el adulto.
