Investigadores han identificado áreas específicas de los cerebros de
los niños que son activadas mediante el humor, en un estudio que es el primero
de su tipo.
Los hallazgos, que aparecen la revista Journal of Neuroscience, proveen
una base para la comprensión de la forma en que el humor y otras emociones
positivas pueden afectar el bienestar de un niño, según el equipo de la
Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.
"El humor es un componente muy importante de la salud emocional,
ya que mantiene las relaciones, desarrolla la función cognitiva [del cerebro] e
incluso quizás la salud médica", aseguró en un comunicado de prensa de la
universidad el autor principal del estudio, el Dr. Allan Reiss, director del
Centro de Investigación en Ciencias Interdisciplinarias del Cerebro de la
Stanford.
Un sentido del humor fuerte es una parte importante de la emoción
positiva, y podría ayudar a que los niños sean más resistentes, anotó.
"En particular, creemos que un sentido del humor equilibrado y
coherente podría ayudar a los niños a negociar el periodo difícil de la
preadolescencia y la adolescencia", señaló Reiss.
Los investigadores usaron IRM funcional para escanear los cerebros de
quince niños de 6 a 12 años de edad mientras veían videos cortos que se
categorizaron como divertidos, positivos o neutrales. Ver los videos positivos
resultaba satisfactorio, pero no eran divertidos. Los videos neutrales no eran
ni satisfactorios ni divertidos.
Los escáneres cerebrales mostraron que los videos graciosos activaban
dos regiones de los cerebros de los niños que también responden al humor en los
adultos. Sin embargo, esos circuitos no están tan desarrollados en los niños.
El humor activaba la región mesolímbica de los niños, que procesa las
recompensas, y el área temporal-occipital-parietal, que procesa las
incongruencias percibidas. Las incongruencias son cosas que van unidas pero que
representan opuestos (por ejemplo, muchos payasos que salen de un coche
minúsculo).
Los videos positivos activaban el área de procesamiento de la
recompensa, pero no el área que procesa la incongruencia. Esto sugiere que la
incongruencia, algo que sorprende al cerebro, es un factor importante del
humor, concluyeron los investigadores.
"Es atractivo estudiar los estados emocionales negativos como la
depresión y la ansiedad, pero no se puede comprender del todo por qué un niño
tiene estabilidad o inestabilidad emocional hasta que se ven ambas caras de la
moneda", señaló Reiss en el comunicado de prensa. "Este trabajo
prepara el terreno para ayudarnos a observar cómo el humor predice la
resistencia y el bienestar".
