Tratar a los pacientes de accidente cerebrovascular (ACV) con células
madre tomadas de su propia médula ósea parece ayudarles de forma segura a
recuperar algunas de sus capacidades perdidas, sugieren dos nuevos estudios de
tamaño reducido.
Investigadores indios observaron resultados mixtos en el grado de
mejora de los pacientes de ACV. Un estudio mostró mejoras marcadas en las
actividades diarias, como comer, vestirse y el movimiento, y el otro estudio
notó que esas mejoras eran estadísticamente insignificantes. Pero los pacientes
parecieron tolerar los tratamientos con seguridad en ambos experimentos, sin
efectos nocivos, señalaron los autores de los estudios.
"Los resultados son esperanzadores, pero necesitamos un estudio
aleatorio de mayor tamaño para sacar conclusiones más definitivas", señaló
Rohit Bhatia, profesor de neurología del Instituto de Ciencias Médicas Todo
India en Nueva Delhi, y autor de uno de los estudios. "Muchas preguntas,
como el momento del trasplante, el tipo de células, la forma del trasplante, la
dosis [y] la seguridad a largo plazo, necesitan respuestas antes de que esto
pueda pasar del laboratorio al hospital".
Los hallazgos fueron presentados en la reunión anual de la Asociación
Americana del Accidente Cerebrovascular (American Stroke Association), en Nueva
Orleáns.
Las células madre (células no especializadas de la médula ósea, de la
sangre del cordón umbilical o de embriones humanos que pueden convertirse en
células con funciones específicas) han sido exploradas como terapias
potenciales para muchas enfermedades y afecciones, entre ellas el cáncer y el
ACV.
En uno de los estudios actuales, 120 pacientes de ACV moderadamente
afectados que tenían de 18 a 75 años de edad se dividieron en dos grupos. La
mitad recibió una infusión intravenosa de células madre tomadas de sus caderas,
y la otra mitad fungió como control. Alrededor del 73%o del grupo de células
madre logró una "independencia asistida" tras seis meses, frente a 61%
del grupo de control, pero la diferencia no se consideró estadísticamente
significativa.
En el otro estudio, redactado por Bhatia, 40 pacientes cuyos ACV
ocurrieron entre 3 y 12 meses antes también fueron divididos en dos grupos. La
mitad recibió células madre, que se disolvieron en una solución salina y se
infundieron durante varias horas. Cuando se compararon con los controles, los
pacientes de ACV que recibieron la terapia de células madre mostraron mejoras
estadísticamente significativas al comer, vestirse y en la movilidad, según el
estudio. En escáneres de IRM funcional, los recipientes de células madre
también demostraron un aumento en la actividad cerebral en las regiones que
controlan la planificación del movimiento y la función motriz.
Ninguno de los dos estudios mostró efectos adversos en los pacientes,
que podrían incluir el desarrollo de tumores.
Pero el Dr. Matthew Fink, jefe de la división de accidente cerebrovascular
y neurología de atención crítica del Hospital Presbiteriano de Nueva York y del
Centro Médico Weill Cornell, señaló que la seguridad de la terapia es lo único
que ambos estudios parecen demostrar.
"Hay que recordar que en realidad son ensayos de fase uno",
apuntó Fink, quien también es profesor de neurología del Colegio Médico Weill
Cornell. "Me preocupa que la gente quede con la idea de que la terapia con
células madre ya está disponible para el ACV, cuando no es así".
Fink anotó que las células tomadas de las caderas de los participantes
del estudio solo pueden ser calificadas de "aspirado de médula ósea",
ya que los autores no probaron que se habían extraído verdaderas células madre.
"En realidad no analizaron si son células madre ni en qué se
convierten cuando entran en circulación", añadió. "La mejor forma de
considerar esto es como muy preliminar... cuando los pacientes me hablen al
respecto, les diré que faltan años para saber si funciona".
Los estudios presentados en conferencias científicas se deben
considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada
por profesionales.
